Chavita Acevedo A SUS 96 AÑOS SIGUE VITAL

Por Margarita Suárez Trujillo.-

Fotos: Pablo Lima.-

Sorprende escucharla hablar como si fuera una jovencita. Recrea sus pasos por la vida con alegría. Nos referimos a Isabel “Chavita” Acevedo viuda de Restrepo, una bella matrona que presume de su familia y de sus canas. La felicidad no es completa porque no tiene a su lado al amor de su vida, su esposo durante 63 años, José Restrepo Mora, quien falleció hace cuatro años. Se siente plena residiendo en un apartamento en Neiva donde comparte su vida con dos de sus hijos, Francisco y Gabriel, quienes por muchos años estuvieron fuera del país.

                                                           

Nació en Colombia (H) en 1923.                                      Chavita y su esposo ya fallecido, José Restrepo Mora. 

Esta soy yo

“Mi nombre es Isabel Acevedo Falla, nací en Colombia, Huila, el 15 de septiembre de 1923. Tengo 96 años, ya entré en 97”, apunta Chavita con firmeza. Describe con detalles su noviazgo y posterior matrimonio con el odontólogo de la Universidad de Antioquia, José “Chepe” Restrepo Mora, oriundo de Angostura, Antioquia, tres años mayor que ella, quien llegó a Neiva a hacer el año rural y se quedó por siempre. Se enamoró de Chavita, quien en el año 1943 era la secretaria del gobernador del Huila, Eugenio Ferro Falla. A Chepe le fue muy bien en el ejercicio de su carrera, convirtiéndose en profesional exitoso.

                                              

Su juventud la pasó entre Colombia y Neiva.                                                        Montaba muy bien a caballo. 

Familia numerosa

Los padres de Chavita tuvieron nueve hijos: Laura, Humberto, Lilia, Barbarita, Anita, Policarpo, Isabel, Henry y Ernestina. Su papá era un próspero comerciante de telas, con almacén en el municipio de Colombia. Viajaba a Alpujarra a lomo de mula a comprar mercancía. Chavita recuerda que en cierta ocasión cuando atravesaba el monte cargado con las compras, le salió un tigre que milagrosamente no lo mató. Afortunadamente iba armado y se deshizo del felino.

                                

Gustavo, Gabriel, Francisco, Mauricio, Tulia y Nancy.                        Los Restrepo Acevedo con sus padres. Sólo falta Mauricio.

Estudios

Estudió interna en el colegio La Presentación en Neiva, hasta 1° de bachillerato, después la mandaron “requinterna” a Bogotá al colegio de las Salesianas donde terminó bachillerato. Aprendió taquigrafía Gregg y mecanografía. Por eso cuando el gobernador le hizo examen de ingreso al cargo dictándole un texto para que lo escribiera en taquigrafía y luego lo leyera en su presencia, le fue muy bien. Los apuntes se hacían en taquigrafía y la secretaria los transcribía en la máquina de escribir. Así el mandatario no gastaba tanto tiempo dictando un documento.

 

Fumando

Una anécdota que sus hijos se saben de memoria porque ella disfruta contándola, ocurrió cuando su jefe el gobernador la encontró fumando. “Me regañó, me dijo que no volviera a fumar ni aquí ni en ninguna parte, ni siquiera en el baño de mi casa, porque eso no era para las niñas sino para los borrachos”. Considera que el gobernador la trataba como a una hija. Conserva la fotografía del reinado que ganó representando a los estudiantes. Se hizo para recoger fondos y ella obtuvo los mejores resultados.

Amor a primera vista

Recuerda el impacto que le causó “el muchacho tan chusco” cuando vio por primera vez a quien después sería su esposo. Tiene grabadas en su mente las palabras que él le dijo en el momento que tuvieron oportunidad de conversar: “Sabes qué? Me impactaste, me flechaste.” Y ella le respondió: “Tú también me flechaste”. Suelta su risa todavía sintiéndose apenada de haber sido tan lanzada.

                                    

Se casó con Chepe Restrepo el 9 de diciembre de 1946.                   Chavita joven. Su hija Nancy, es su vivo retrato. 

Sigue vivo

Así empezó un amor que sigue vivo, aunque Chepe haya fallecido. “Era muy amoroso, amable, cariñoso, murió porque ya estaba muy viejito”, dice con nostalgia. Los casó en Neiva el ilustre sacerdote Jenaro Díaz Jordán, el 9 de diciembre de 1946. “Esposo como José Restrepo no se encuentra en ninguna parte, su sonrisa me hacía estremecer, en su sonrisa me entregaba todo su ser, todo su amor”, afirma.

Hijos

Tuvieron seis hijos: Francisco, Gustavo, quien pereció en un accidente aéreo, Gabriel, Tulia, Nancy y Mauricio. Tulia es la suegra de Manuel Macías, quien fuera candidato a la gobernación del Huila por el Centro Democrático en las elecciones pasadas. Nancy es la viuda del exministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, padres del hoy Senador Rodrigo Lara Restrepo.

                        

Nancy  y Rodrigo se casaron en Neiva en junio de 1974.                                                       Francisco y Gabriel viven con ella.

Amenazas

Cuando le preguntamos si le gusta que sus familiares participen en política, responde: “Desde que no les pase nada, maravilloso”. Cuando la mafia asesinó en Bogotá a su yerno Rodrigo, el 30 de abril de 1984, Chavita viajó a España con Nancy y sus tres pequeños hijos: Rodrigo, Jorge Andrés y Pablo José. Su esposo Chepe llegó posteriormente.

Su hijo Gabriel la admira y está pendiente de cada detalle. 

Seguridad

En cierta ocasión Nancy notó que dos carros la seguían a todas partes. Por seguridad la trasladaron a Suiza. De allí salieron de rapidez hacia Francia por razones similares. Les pusieron en el edificio donde vivían un ataúd envuelto en la bandera de Colombia ensangrentada. Cuando le informaron al presidente Belisario Betancur lo sucedido, de inmediato ordenó el traslado de la familia desde Berna a París. “Fueron momentos terribles”, dice.

Chavita y Nancy, en el velorio de Rodrigo Lara Bonilla, con el presidente Betancur. 

Europa

Chavita estuvo seis años en Europa después de la tragedia. Allá vivían otros tres hijos suyos: Mauricio en España, Gabriel en Italia y Francisco en Dinamarca. Nancy, quien regresó por algunos años a Colombia, está nuevamente radicada en París donde tramita su nacionalidad francesa. Mauricio sigue en Madrid ejerciendo la odontología. Lo que más impactó a Chavita de tantos lugares y gente que conoció, fue el encuentro con el Pontífice Juan Pablo II, propiciado por Gabriel quien dirigía una Fundación del Vaticano. Chavita emocionada le decía al Papa: “Perdóneme Su Santidad por llorar, no puedo contener las lágrimas”. Él le dijo con gran ternura: “No se ofusque, tranquila, es normal”.

                       

Con Francisco y Gabriel pudo saludar a Juan Pablo II.                                               Chavita fue reina. Aquí con sus damas de honor. 

Salud

Goza de buena salud, incluso conserva la vista a pesar de haber sufrido un derrame ocular interno. Hace dos años fue operada del fémur y ya se siente recuperada. “Se nos escapó a donde la vecina, cuando le abrieron la puerta salió un perrito latiendo, ella se asustó y se cayó al piso y se fracturó”, cuenta su hijo Francisco. No le gusta usar caminador, “pero me toca porque mis hijos me regañan”, dice. No acepta que le tengan enfermera, le basta con Edna, la empleada doméstica. “Yo hago todas mis cosas sola, me baño yo misma, no necesito una persona que esté mirándome la cara”, comenta muy seria.

Sus secretos

Se despierta a las 5 am y lo primero que hace es arreglarse, le encanta verse bien, es vanidosa. Peinada y bonita espera que sus hijos entren a saludarla. Por la noche se limpia la piel de su cara con crema Pond´s, su secreto eterno. Come poco, se alimenta con variedad de frutas, arroz, verduras, plátano maduro, huevo cocido duro, le encantan los huevos de codorniz. No le apetece la carne, ni el pollo, ni el pescado, estos alimentos se los dan camuflados en la sopa. Se nutre con complementos alimenticios como el Ensure. Su más efectivo secreto es amar profundamente a su familia y ser amable con todas las personas que la rodean. Así es la bella Chavita.

Se levanta a las 5 am y se arregla para lucir de punta en blanco. 

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